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PROYECTO
MISIÓN BOGOTÁ:
Marzo de 2002
EL PROYECTO MISIÓN BOGOTÁ: INCLUSIÓN SOCIAL Y SEGURIDAD
María Ángela Gualy Ceballos Asesora de la Alcaldía Mayor para el Proyecto Misión Bogotá
Cada uno de nosotros, como sujeto, está enfrentado a incertidumbres desde el inicio de su razón: ¿Qué hay al otro lado del espejo?, ¿Qué hay detrás del muro?, ¿Qué hay al final del tiempo? Quizá compartimos estos interrogantes con esos otros contemporáneos que han resuelto todo lo relacionado con su sobrevivencia. Sin embargo, para nosotros los colombianos, prima hoy el interrogante que tiene que ver con el hecho simple y fundamental de la sobrevivencia. Nos encontramos construyendo nuestras ciudades y país inmersos en la violencia política, la violencia económica, y la violencia social. La primera de ellas, según el Banco Mundial, entendida como la violencia para obtener poder político por medio de conflictos guerrilleros o de ejércitos irregulares- como en nuestro caso. O el conflicto armado entre partidos. La segunda, que busca ventajas económicas mediante crímenes en la calle, robos, asaltos, secuestros y crímenes de narcotráfico. La última, para obtener el poder social sobre los más débiles, como la violencia intrafamiliar. Es en este escenario que consideramos insuficiente el concepto tradicional de seguridad centrado en la persecución del delito y los transgresores de la le. Desde este enfoque lo fundamental es la discriminación de las muertes violentas y los delitos de mayor impacto. La seguridad humana, en un concepto amplio desarrollado por la Organización de las Naciones Unidas en el marco de la teoría del desarrollo humano, tiene dos componentes fundamentales: la libertad frente al miedo; y la libertad frente a la necesidad. Ello implica que la seguridad humana comprende la seguridad económica, alimentaría, en salud, en educación, ambiental, personal, de la comunidad y política. Asegurar la libertad frente al miedo sólo podrá ser posible cuando el valor y el respecto por la vid sea el bien común más apreciado y compartido por los habitantes de nuestra ciudad y país. Bogotá ha asumido, en al presente administración, el valor de la vida como valor sagrado y el más importante del Plan de Desarrollo. Se propone también hacer de Bogotá una ciudad incluyente justa, donde cada uno de sus ciudadanos, residentes y visitantes, actúen con armonía con la propia conciencia y con la ley. La ciudad de Bogotá, Distrito Capital, cuenta con seis millones cuatrocientos mil habitantes de los cuales, en el año 200, el 50% estaba bajo la línea de pobreza, y el 15% vivió bajo la línea de indigencia(1).Durante los últimos cuatro años, la pobreza en Bogotá creció 5.7%, y la indigencia aumentó en 2.9%. Bogotá registra el nivel más barato de una canasta de bienes y servicios en Latinoamérica (US 190)(2), contrastando con México, Buenos Aires y Caracas. Frente a estas condiciones de pobreza de la mitad de los pobladores de nuestra ciudad y de extrema pobreza de un poco menos de la quinta parte, es necesario reconocer que no existe libertad económica y ello da lugar a que los pobladores de la ciudad sean víctimas de otras formas de violación de las libertades sociales y políticas(3). Una forma de vida de muchos de los jóvenes colombianos es su participación, en la mayoría de los casos no voluntaria, en los ejércitos irregulares, guerrilla o el sicariato. Si examinamos la influencia de la falta de libertad económica y social en la calidad de vida de los bogotanos, es claro que en la actualidad la ciudad afronta una serie de dificultades relacionadas en gran medida con la percepción de inseguridad y el desempleo que ha llegado a los 17.9 puntos(4). No es tampoco alentadora la baja inversión en seguridad de nuestra ciudad, que, apenas alcanza el 1% del presupuesto público, la menor comparada con tros países latinoamericanos. La inseguridad percibida se entiende como la sensación de vulnerabilidad que se traduce en el miedo a perder el bien supremo: La Vida. Paradójicamente, aunque en Bogotá ha decrecido la ocurrencia de delitos, la gente se siente cada vez más insegura, mientras que en ciudades como Medellín donde es mayor la experiencia para nuestra ciudad, ha sido el ejercicio pedagógico de:"La noche de las mujeres";, realizado durante el presente y el pasado años. En este año, durante la noche del 9 de marzo, no se registraron homicidios, accidentes de tránsito, ni lesiones intencionales. Es difícil explicar la diferencia entre el aumento de percepción de inseguridad en al ciudad y el hecho real de disminución de hechos delictivos. Este es el argumento central que da origen al proyecto Misión Bogotá. LA percepción de Bogotá como una ciudad altamente insegura está asociada con al baja participación ciudadana en la prevención de los delitos; la ruptura de los lazos de solidaridad; la perdida de confianza en los demás, en las instituciones y en los procedimientos. Todo lo anterior confluye en la vivencia de la vulnerabilidad, soledad y aislamiento de los habitantes de la ciudad en los diversos contextos donde transcurre su vida cotidiana. En este nuevo marco de referencia, el Proyecto Misión Bogotá, creado en 1998 por el Alcalde Mayor, se inscribe como un proyecto de seguridad y convivencia ciudadanas con participación interinstitucional y comunitaria con el propósito de favorecer la: “Conservación de la tranquilidad ciudadana, prevención del delito y colaboración para una eficaz y oportuna administración de justicia.” El Proyecto Misión Bogotá se basa en el fortalecimiento de la sociedad civil y frente a la trasgresión de las normas, la agresión contra la vida y la integridad de las personas, el apoyo de la convivencia pacífica y la transición de ciudadanos marginados y excluido hacia el ejercicio pleno de la ciudadanía y de su capacidad productiva. Es importante tener en cuenta que los estudios realizados sobre el tema de violencia indican que, entre los múltiples factores asociados con ella, hay dos que tienen un gran peso en la sensación de inseguridad que experimentan los habitantes de un país:
Este segundo factor es decisivo para entender el enfoque del proyecto Misión Bogotá. El proyecto no desarrolla acciones coercitivas para el control de la violencia. Hace énfasis en la inclusión social de jóvenes en alto riesgo como estrategia para hacer frente a la violencia. A estos ciudadanos el Proyecto es brinda la opción de vinculación productiva transitoria6, durante la cual se fortalece su autonomía como ciudadanos, el ejercicio de su civilidad y la transición a una capacidad productiva. En este trabajo se ha evidenciado que la disminución de la violencia y la inseguridad, requiere el fortalecimiento de la institucionalidad y que, además, se necesitan estrategias blandas, y no solamente las coercitivas, que faciliten el equilibrio entre los continuos de: Control regulación y protección prevención. Dentro de estas estrategias blandas encontramos al Proyecto Misión Bogotá. En la actual administración de la ciudad, Misión Bogotá es un proyecto del Programa de VIDA SAGRADA perteneciente al Objetivo Cultura Ciudadana, del Plan de Desarrollo de Bogotá (2001-2004) Bogotá para Vivir, todos del mismo lado. Cultura Ciudadana fue definida en 1995 por el Plan de Desarrollo de Bogotá "Formar Ciudad" como: "conjunto de acciones y reglas mínimas compartidas que generan sentido de pertenencia, facilitan la convivencia urbana y reducen al respeto del patrimonio común tanto como al reconocimiento de los derechos y deberes de los ciudadanos". En el plan de desarrollo "BOGOTÁ PARA VIVIR, todos del mismo lado, 2001-2004", el proyecto hace énfasis en el incremento de la seguridad y tranquilidad de los ciudadanos a partir del ciudadano mismo, enfatizando en todos y cada uno, la prioridad del valor de la vida como valor sagrado, como universal que nos convoca a todos sin excepción. Reconocemos que la visibilidad de la inseguridad en la ciudad ha desbordad el imaginario percepción a los visitantes y transeúntes, sin que la percepción corresponda o se sustente realmente con las estadísticas comparativas de los principales delitos ocurridos en otras ciudades del país o capitales del continente. Nos parece entonces necesaria, en la construcción de la ciudad segura, la visibilidad de aquellas formas solidarias que expresan la seguridad en término de convivencia, por ello el Proyecto plantea hacer visible el polo de la seguridad como referente que nos convoque a construir en la práctica de actos seguros, las cadenas de seguridad y las redes por la vida. Trazado este horizonte, queda claro, o por lo menos se hace explícita, nuestra responsabilidad específica y diferenciada de otras intervenciones de la administración que han concentrado su esfuerzo n quienes transgreden las normas y leyes. Entramos a formar parte entonces del lado blando, no coercitivo, de las intervenciones de la ciudad, para el incremento de su seguridad. La estrategia central es la inclusión social de quienes, actualmente o desde tiempo atrás, se encuentran marginados de los bienes sociales mínimos y por ello en riesgo de transgredir las leyes o practicar actos inseguros respecto de la preservación de la propia vida y de los suyos. Esta inclusión a la vida de la ciudad como ciudadanos con capacidades para adquirir obligaciones plenas y prestar servicio como ciudadanos que guían el acatamiento voluntario de las normas para la convivencia en la ciudad, descansa sobre el convencimiento de que todos somos sujetos morales, responsables de optar y ser congruentes con nosotros mismos, nuestra cultura y las leyes. El proyecto busca a través de un enfoque pedagógico, de logro visible, contribuir a la generación y fortalecimiento de relaciones sociales solidarias y a la apropiación por parte de los ciudadanos de normas básicas de convivencia y fomentar y desarrollar redes por al vida que contribuyan a la tranquilidad y seguridad ciudadanas, en un trabajo involucra a la comunidad y a las entidades Distritales, en tal forma que entre todos construyamos una ciudad amable donde el disfrute de los espacio públicos sea una práctica de democracia e intercambio de solidaridad cotidianas. Este trabajo posibilita la transformación de delincuente potencial en el ciudadano esperado, responsable del ejercicio de sus derechos y deberes, y a la vez, capaz de transmitir esta responsabilidad a los otros habitantes de la ciudad con los cuales se relaciona. Esta misión se resume en la búsqueda del fortalecimiento de los vínculos por la vida. Es decir, vínculos que reconocen al otro, vínculos que contribuyen al afianzamiento de pautas de auto cuidado, vínculos que superan la noción de sobrevivencia y enfatizan el vivir. En esta nueva etapa, Misión Bogotá busca centrar su acción en el polo de la seguridad que genera la convivencia y la solidaridad, más que en el de la inseguridad, situación que ilustra la siguiente matriz: POLO DE SEGURIDAD POLO DE INSEGURIDAD
Consecuentemente con esta visión, los objetivos del proyecto son dos fundamentalmente:
Consiste en el incremento de las prácticas de actos seguros y de
auto cuidado; y el fortalecimiento de las redes por la vida que incrementen
la percepción de seguridad en los ciudadanos, y su autonomía
y responsabilidad en la construcción de ciudad.
No basta con crear ambientes sociales seguros. Si bien estos actúan sobre los elementos que crean desprotección, carecen de mecanismos de restitución del daño a la confianza. Es preciso llegar a la víctima real y la víctima potencial, brindándoles la posibilidad del aprendizaje y de las relaciones sociales que les restituyan de su condición de afectados. Por otra parte, es preciso mejorar la conceptualización referente a la víctima, la cual no parece existir en el imaginario social. Es importante antes de continuar aclarar los conceptos de convivencia, seguridad y confianza que enmarcan las acciones del proyecto.
CONVIVENCIA
SEGURIDAD
CONFIANZA
Un nuevo agente social: El Guía Cívico. Como estrategia pedagógica para el cumplimiento de sus objetivos, Misión Bogotá ha creado un agente social nuevo para la ciudad: el guía Cívico. Él representa a la comunidad a la que sirve y enseña partiendo del acatamiento voluntario de normas en una relación simétrica con el ciudadano. El equipo de Guías Cívicos desarrolla sus actividades en diferentes frentes de trabajo junto con profesionales, Promotores de Convivencia, Gestores Locales y Operadores en Calle. Estos equipos se han involucrado en actividades pedagógicas en las que pueden aprender, enseñando, las normas de convivencia, propiciando con los ciudadanos la construcción de zonas mucho más seguras en las que se gestan ambientes propicios para la convivencia y la seguridad. El proceso de capacitación de los guías cívicos hoy tiene una aproximación a las tareas que le serán asignadas en el frente de trabajo, previa a su desempeño, y lo más importante: contiene elementos de auto cuidado que aplican para toda la vida y, por primera vez en la administración distrital, se enfatiza el desarrollo moral como componente de formación para sus servidores. Este aspecto recoge, de manera central, el enfoque que fundamenta el plan de desarrollo actual. La pretensión de "enseñar aprendiendo" planteada para los guías cívicos, implica aprender a ser ciudadanos ejemplares y, a partir de la relación simétrica con el otro, reconocer la mutua responsabilidad en la construcción de la ciudad en la que todos podamos vivir. Hemos avanzado en normalización y práctica de lo que implica ser ciudadanos en pleno ejercicio de la ciudadanía, productivo y no únicamente receptor de beneficencia social. De la concepción anterior de empleo protegido hemos dado paso a la de empleo productivo transitorio. El proyecto retorna a la ciudad ciudadanos con capacidad de ejercer las obligaciones, autorregulados, en tránsito hacia otros horizontes laborales. Podemos decirle a la ciudad que estamos dejando de ser una comunidad empírica y nos acercamos a ser una comunidad moral donde es más claro para cada uno de nosotros las exigencias recíprocas definidas en nuestra sociedad, los sistemas de deberes que ella contiene y los sentimientos morales – de indignación o culpa- correspondientes a la situación de incumplimiento por parte de otros, o nuestra, de las normas morales.
Estructura del Proyecto Para cumplir con los objetivos anteriormente enunciados, el proyecto trabaja en cuatro áreas misionales. Generación de Espacios de Orden, Convivencia, Gestión Local y comunicaciones. Generación de Espacios de Orden, tiene como propósito contribuir a la seguridad ciudadana mediante la presencia de guías cívicos en calle encargados de divulgar normas de convivencia y seguridad sobre el uso del espacio público, movilidad peatonal y uso del Sistema de transporte masivo (Transmilenio) y estimular el acatamiento voluntario de las mismas, a través de las campañas para peatones.
La intervención que se realiza en estos puntos álgidos de la ciudad en donde existe una alta accidentalidad tiene dos objetivos. Por un lado aumentar la percepción de seguridad en los ciudadanos a través de la presencia de los guías cívicos y, por otro, difundir normas sobre preservación de la vida, uso del espacio público y movilidad peatonal propiciando el acatamiento voluntario de las mismas al evidenciar su importancia para la convivencia y seguridad de los habitantes de la ciudad.
En este frente de trabajo el guía cívico además de promover normas de convivencia, cumple una labor informativa que genera seguridad en los usuarios de las Instituciones al saber cómo se hace uso de las mismas.
Bogotá implementó un Sistema de Transporte masivo basado en buses articulados a partir de diciembre de 2000. Este transporte alcanza una velocidad promedio de 26 Km. por hora y es comparativamente más rápido que el de otras ciudades del mundo y de muy bajo costo(6). Esta nueva faceta de la ciudad demandó la capacidad de los ciudadanos de hacer un buen uso de este tipo de transporte y por ello se hizo necesaria una estrategia para el aprendizaje de esta nueva tecnología. El guía cívico forma parte de esta estrategia cumpliendo un papel de agente educador.
La administración Distrital solicita estas intervenciones de los guías cívicos en eventos de diferentes tipos como un apoyo en el cumplimiento de normas de convivencia y seguridad por parte de la ciudadanía y como agentes informadores y generadores de seguridad para los participantes en tales eventos.
El área de Convivencia realiza acompañamiento y brinda información sobre los servicios sociales con que cuenta el Distrito, a grupos vulnerables de la ciudad: población en situación de desplazamiento, recicladoras (res), ciudadan@s de la calle, población en situación de prostitución y jóvenes en riesgo, entre ellos los pertenecientes a las barras de fútbol, parches y pandillas. Además, sensibiliza a la población de Bogotá sobre estos mismos grupos para mejorar la percepción que se tiene de ellos, aumenta la participación de los habitantes del distrito en actividades pedagógicas, recreativas, deportivas y culturales y, por último, divulga y promueve la utilización de mecanismos alternativas de resolución de conflictos al interior de nuestra ciudad. Su intervención tiene tres dimensiones: metropolitana cuando está dirigida a las poblaciones sujetos de convivencia sin tener en cuenta su origen territorial, regular cuando corresponden al ejercicio ordinario de las actividades previstas en los frentes de trabajo y focalizada cuando responden a demandas precisas formuladas por ciudadanos, entidades o demás áreas de Misión Bogotá.
La atención a esta población consiste en el acompañamiento de las personas en su proceso de inclusión laboral y social. Supone la asesoría en la gestión de los documentos necesarios para ser contratados por el Estado como un primer paso en la reconstrucción de ciudadanía, la formación en temas que permitan una identificación con la ciudad en la cual se esta habitando, el ingreso económico como elemento fundamental para su estabilización sociocultural y el seguimiento del ejercicio laboral para garantizar su formación ciudadana y su capacidad para multiplicar esa formación. A lo largo del año 2001 el proyecto brindó esta atención a 182 personas. Misión Bogotá en cooperación con la Unidad de Atención Integral al Desplazado (U.A.I.D.) atendió durante el año 2001 a 963 personas. Durante el año 2001, 69 personas en situación de desplazamiento fueron controladas como guías cívicos.
La promoción de la formalización del trabajo de esta población, a través de la identificación, capacitación, carnetización y, en algunas oportunidades, dotación de los recicladores (ras) es el objetivo de la atención a esta población., entendiendo que la formalización de este oficio permite la inclusión social productiva de personas que son percibidas como agentes de inseguridad por los demás ciudadanos. Por ello el área de Convivencia promueve las relaciones entre los habitantes de la ciudad y esta población a fin de sensibilizar y acercar sistemáticamente a los recicladores y bodegueros al resto de la ciudad. Tendiente a esta inclusión social se está levantando un censo de recicladores (ras) con los cuales se ha realizado contacto (desde acercamiento hasta dotación) con mitras a poder contribuir en su organización como actividad básica para la formalización de su trabajo. Número de recicladores (as) atendid@s:
La atención de esta población significa la identificación, y en algunos casos remisión a centros de atención especializados, de los ciudadanos de la calle de las distintas localidades de la ciudad, esta identificación se acompaña de un trabajo de sensibilización a la comunidad para que estas personas no sean percibidas como agentes que suponen inseguridad, en un proceso que se dirige a la inclusión social y a su propia valoración y desarrollo humano Esta inclusión también se propicia a través del proyecto "Fortalecimiento de capacidades productivas y ocupacionales del ciudadano y ciudadana de la calle" en el cual reciben capacitación en un oficio durante media jornada diaria y durante la otra media salen a realizarlo en el espacio público, trabajo por el cual reciben un jornal que permite cambios en su situación personal.
Número de ciudadan@s habitantes de la calle atendidos.
El acompañamiento a esta población tiene como objetivo propiciar su inserción e interacción social con los habitantes de la ciudad por medio de oportunidades ocupacionales y de capacitación como alternativas viables para el abandono de su oficio como forma de vida y para su desarrollo humano integral. En el período 1999-2000 se atendieron a 150 personas pertenecientes a esta población que fueron vinculadas laboralmente como brigadistas cuya función era promover el reciclaje en la fuente, sobre todo en sectores comerciales de la ciudad. Esta vinculación tenía un doble propósito, educar a los ciudadanos sobre como realizar la separación de los residuos sólidos En la fuente y a la vez capacitar en los temas de reciclaje, salud y educación sexual a la población en situación de prostitución. La población beneficiada con estos talleres fue de 3716 personas del centro de la ciudad y fueron más de 100 los establecimientos comerciales visitados con el rema del reciclaje. En el año 2002 se inició el Proyecto “Reciclaje en la fuente en zonas residenciales de la Ciudad- Brigadistas” con 112 mujeres para continuar el trabajo que se realizó en el 200, esta vez dirigido a habitantes de la ciudad. Población en situación de prostitución atendida.
Este frente de trabajo lleva a cabo actividades consistentes en la identificación de jóvenes con características de vulnerabilidad, es decir, en una situación e inseguridad, amenaza o riesgo que afecta su bienestar8 que se puede traducir como la pertenencia a un parche, a una pandilla, a una barra de fútbol, etc., con el fin de vincularlos a actividades deportivas recreativas a través de acciones en instituciones, en las localidades y en el estadio Nemesio Camacho "El Campín" con el fin de propiciar escenarios , espacios y estrategias para la convivencia y comunicativas tendientes a una expresión no violenta de sus conflictos y a modular sus expresiones de júbilo e insatisfacción.
En el año 2001 se lanzó la campaña “Goles en Paz”por parte de la Alcaldía Mayor de Bogotá, Misión Bogotá continuó con el apoyo en el Estadio y con el trabajo en las localidades con el fin de incorporar a los habitantes e la ciudad a actividades deportivas Como torneos y al mismo tiempo apoyó a la formación deportiva de niños de Colegio promoviendo el disfrute sano del deporte, estas actividades significaron diferentes poblaciones beneficiadas por una nueva forma de concebir las relaciones sociales en torno al deporte, entre ellas las llamadas barras bravas, los asistentes al Estadio, los participantes en las actividades locales y los niños, futuro público de los escenarios deportivos. Jóvenes en alto riesgo vinculados a actividades deportivas.
El Área de Comunicaciones, tiene a su cargo la divulgación de dilemas morales, ejemplos de solidaridad y recuperación de la confianza mediante un Programa de Televisión y diversos impresos y materiales divulgativos y educativos que apoyan las acciones d e todas las áreas del Proyecto. En el 2001 el programa de televisión “Bogota Vital” logró una cobertura de 150,000 - 200, 000 hogares. Actualmente se están desarrollando dos proyectos con el Banco Interamericano de Desarrollo. Uno orientado a la formación de niños de 100 escuelas de la ciudad en comunicación para la convivencia llamado "La Ciudad y los Niños" y otro sobre promoción de normas básicas de convivencia y seguridad en las localidades de la ciudad a través de actividades pedagógicas. Para articular el trabajo de las áreas misionales anteriormente descritas, el Proyecto cuenta con el Área de Gestión Local, la cual tiene como campo de acción quince (15) localidades urbanas del Distrito Capital que son atendidas a través de gestores locales, promotores de convivencia y guías cívico, quienes trabajan en torno a la promoción y fortalecimiento de los vínculos solidarios y acompañan los procesos participativos de las comunidades. En los años 2001 y 2002 se han realizado acciones de limpieza y ornato del espacio público con la participación de las comunidades de las localidades y se han apoyado acciones en procesos de participación ciudadana, de planeación local y de coordinación interinstitucional e intersectorial. Acciones de participación ciudadana, acompañadas y apoyadas:
Cuadro resumen Jóvenes vinculados como guías cívicos de 1999 a 2002
Jóvenes vinculados como guías cívicos durante el año 2001 y lo que va corrido del 2002
Areas de Acción del Proyecto. _______________________________________
1 Línea de pobreza, LP: estima la pobreza a partir de una canasta de elementos que satisfacen las necesidades básicas de una persona en cuanto a alimentación, vestuario, educación salud, cultura y otros. Mientras mayor es el porcentaje de los ingresos gastados en alimentos, el hogar se considera más pobre. Línea de indigencia, LI: estima la pobreza a partir del ingreso necesario para adquirir una canasta de alimentos que le permita a una persona satisfacer los requerimientos mínimos de calorías, proteína y otros nutrientes necesarios para subsistir. Extraído de: Observatorio Social, Cámara de Comercio de Bogotá, No 7 septiembre 2001 2 Valor de la canasta de bienes y servicio: costo mensual de una canasta de 19 bienes y servicios. Observatorio Social, No 5 diciembre 2001. Cámara de Comercio de Bogotá. 3 SEN, Amarthya. Desarrollo y Libertad. Editorial Planeta. Pág. 25. 4 Periódico El Tiempo, marzo 5 de 2002 5 Observatorio económico de Bogotá. Cámara de Comercio de Bogotá. No 5 diciembre de 2001 6 Observatorio económico de Bogotá. Cámara de Comercio de Bogotá, No. 5, diciembre de 2001.
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